Las tierras extrañas de Keane.
Después de 4 años sin lanzar un disco de estudio, un EP que pasó sin pena ni gloria y la incertidumbre de una posible separación, la banda inglesa Keane regresa a la escena con Strangeland, dispuestos a reconquistar a sus miles de fans en el mundo y enseñar varios trucos a las nuevas generaciones.
Y es que en Strangeland, su cuarto álbum de larga duración, hay varios cambios que quizá te puedan gustar. Para empezar, el bajista Jesse Quin, se convierte en miembro oficial de la banda (antes fue su músico de sesión). A esto se suma que el ahora cuarteto vuelve a dar prioridad a la composición lírica, tal y como sucedió en los primeros dos discos de la banda. Si bien recuerdas, Perfect Simmetry, lanzado en 2008, fue una gama de sonidos pop, pero en cuanto a letras sufrió mucho.
El resultado de este back to basics es muy aceptable, vuelven a sonar al Keane de antaño, pero Tom Chaplin y compañía siguen sin alcanzar la maestría de su debut Hopes and Fears. Hay momentos brillantes, como en Disconnected, la cual es una suave melodía para despertar; o Day Will Come, ideal cuando extrañas a alguien especial, pero no es suficiente para adorar completamente Strangeland.
Keane sale bien librado. Quizá no tanto para que Strangeland sea un clásico contemporáneo, pero definitivamente es buena compañía para una tarde lluviosa con café en mano. Y para rematar la reseña, aquí tienes un video de la banda inglesa, nomás para que te animes a escucharlo. ¡Salú!
Trisómetro: ★★★✩✩Keane vuelve a sus orígenes, pero no conservan la magia de sus primeros años.














